Los de la Generación W, nacidos antes de 1969, en su gran mayoría, tratan sanamente de imponer sus estilos de vida y observan con mucha resistencia a los jóvenes nacidos más allá de los 90, cuando ven a estos sentados en sus escritorios con el iPod, con su música descargada de internet, el iPhone o la Blackberry, con el que miran de reojo los mensajes que le llegan a través del whatsapp o del Blackberry Messenger y, para no ir mucho más lejos en la descripción, a estos mismos jóvenes, con la pantalla de su PC viendo brotar una y otra vez ventanas emergentes del Tweetdeck. Desde allí controlan en un único sitio, segundo a segundo, las actualizaciones de sus amigos y desconocidos presentes en sus perfiles de Facebook, Twitter, Linkedin, o los localizan físicamente, gracias a las notificaciones remitidas vía Foursquare. De otro modo, qué sentido tendría la georeferenciación si no es capaz de ayudarnos a identificar que Joanna llegó a comer pizza a tal o cual restaurante, mientras ellos están en una oficina produciendo.

La Generación W se resiste a creerlo, y mucho más cuando los jóvenes tienen además capacidad de tener todo lo anteriormente descrito abierto, más el gtalk, su correo gmail; otros también el MSN (algunos me dicen que ya es de antiguos, tanto como el mismísimo email), el Skype, la barra de búsquedas de Google, y otras opciones más, dependiendo del perfil profesional. Muchos se preguntan: ¿y cómo lo hacen?, ¿cómo es posible que produzcan con tanta distracción? Y sentencian: "vamos a cortarles todo!!!...que se concentren en producir que para eso les pagamos". Craso error!!!

Estos aldeanos 2.0 vienen programados desde la fábrica, con la capacidad de producir en modo multitarea; no viven en minutos, viven en función del segundo. Un consejo para las madres que dicen: "es preferible perder un minuto en la vida y no la vida en un minuto"...cambien el dicho! A estos jóvenes el minuto los enloquece, y si no, dígales que descargar una página web se demora ese minuto y verán cómo de inmediato buscan en Google otro sitio en donde puedan encontrar lo que buscan en menos de esos "largos" 60 segundos. O peor aún, fíjense cuántos de esos jóvenes 2.0 usan el reloj de pulsera. Está claro que los que lo usamos somos los inmigrantes digitales, esos que sabemos como se usaba la máquina de escribir, que jugábamos Atari con una sola palanca y un único botón, los que sabemos que betamax y VHS no son canales del DirecTV, los que, para que nuestras madres nos localizaran mientras jugábamos, no nos mandaban ni un SMS ni un pin, sino que a todo pulmón nos gritaban desde el balcón o el jardín de la casa. Uno podía ver en directo, lo que era de verdad un trending topic, gracias al retuiteo de antaño que se evidenciaba porque de inmediato salía doña Mary diciendo: "Andrés...entrá que no has terminado de hacer las tareas!!!"

La transformación

Esas Aldeas 1.0, léase algunas empresas, en donde pretenden hacer producir más a los miembros de las Tribus 2.0 cortándoles lo que los hace productivos y contentos (interactuando), se equivocan si creen que , colocando encima de la mesa más dinero y menos "distracción", estos jóvenes adorarán a sus organizaciones, jurarán lealtad a la bandera corporativa y producirán a destajo. Es el ejercicio de direccionar positivamente esas habilidades lo que realmente podrá contribuir a encontrar el balance que se requiere en las empresas.

En una organización que vende motos por ejemplo, dirigida por personas de la vieja escuela, ¿qué pasaría si a los miembros de las nuevas generaciones les colocamos el reto de estructurar campañas que cuesten cero pesos a la organización (en pagos a terceros)? Seguramente aprovecharán canales como Facebook, Twitter y Youtube, para montar retos que inviten a los potenciales clientes a colgar los vídeos más originales/creativos sobre por qué deberían darles el descuento del 20%. Tal vez se convierta en el vídeo más visitado/comentado en el canal de Facebook, obligando, en positivo, a dar recompensas de diversa índole (no necesariamente dinero), a los jóvenes que al interior de la empresa de motos lidere la mejor campaña. Les apuesto doble o nada a que el entusiasmo y el reto estarían vigentes a cada segundo, y claro está, la cuenta de resultados en la organización vería impacto positivo.

Todo el mundo quiere ir a trabajar en empresas sensuales, en donde la percepción de libertad, creatividad, respeto por el medio ambiente, prosperidad económica, prestigio y competitividad se respiren en cada rincón de la organización. Tan solo levante la mano aquel que esté leyendo este mensaje y que responda con sinceridad si le gustaría trabajar en Google o en Apple .....yo ya lo hice...y usted?

Es necesario hacer un serio ejercicio de autoreflexión, en el que respondamos/analicemos con contundencia si en nuestras propias aldeas queremos convivir en armonía con todas las generaciones o si queremos quedarnos anclados en el pasado. No es un tema de tecnología, es un tema de filosofía y de entender la realidad que vivimos. O cambiamos y aceptamos el reto de que estamos en un mundo expuesto a ingentes cantidades de información, con clientes y trabajadores mucho más informados, exigentes y comunicativos (para mal y para bien), o dejamos que nos cubra la capa del olvido poco a poco. Vamos a comernos el mundo con pasión y entusiasmo que al fin y al cabo, gran parte está a un clic o a seis grados de distancia. :-)

Cuál es su reto para hoy? (Especial para LA GACETA)